Gabi mandó unos poemas hermosos de Cora Coralina (poetisa brasileña). Aquí va uno de ellos que me hace recordar a doña Druci por aquello de estar agradecido de lo mucho poco o de lo poco mucho que uno puede tener.
Humildade
Senhor, fazei com que eu aceite
minha pobreza tal como sempre foi.
Que não sinta o que não tenho.
Não lamente o que podia ter
e se perdeu por caminhos errados
e nunca mais voltou.
Dai, Senhor, que minha humildade
seja como a chuva desejada
caindo mansa,
longa noite escura
numa terra sedenta
e num telhado velho.
Que eu possa agradecer a Vós,
minha cama estreita,
minhas coisinhas pobres,
minha casa de chão,
pedras e tábuas remontadas.
E ter sempre um feixe de lenha
debaixo do meu fogão de taipa,
e acender, eu mesma,
o fogo alegre da minha casa
na manhã de um novo dia que começa.
lunes, 25 de junio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
Venados y otros bichos
Hoy es el veinticuatro y una doña Juanita estaría cumpliendo setenta y ocho años... Doña Druci amaba tanto los animales que debe tener el alma en algunos de ellos. Recuerdo que cuando ella estuvo de visita por aquí queríamos ver juntas un venado esquivo que nunca apareció. Ahora y justo para su cumpleaños apareció rondando nuestra casa un venado jovencito que estaba disfrutando de cuantas flores silvestres se le cruzaban por el camino. De vez en cuando se quedaba inmóvil y paraba las orejas como para adelantarse a cualquier peligro que lo pudiera amenazar. A veces parecía como si alzara la vista y nos mirara con unos ojos profundos, unos ojos negros como los de doña Druci y parecía como si nos dijera, estoy aquí de visita para celebrar con ustedes. Felíz cumpleaños mi Druci! Un venado precioso de las praderas de mi barrio sólo para usted.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
