viernes, 21 de junio de 2013

Regalos de cumpleaños


Ya va a ser seis años y es que como si yo creyera que mi Druci fuera a timbrarme la puerta alguna vez. Si fuera así yo le daría un abrazo tan largo que duraría horas y horas. Y hablaríamos sin darnos cuenta si el día se convirtiera en noche y la noche en día como cuando ella y yo veíamos algunas series en la televisión y a pesar de que la noche se convertía en madrugada seguíamos una al lado de la otra en mi cuarto, viajando a través de las imágenes, llorando, abrazándonos y riéndonos tan cómplices como sólo ella y yo lo podíamos hacer. Si doña Druci llegara ahora en junio, saldríamos al bosque en busca de venados, recogeríamos violetas silvestres y nos quedaríamos en silencio oyendo cantar a las mirlas. Mis regalos de cumpleaños: un cielo despejado de junio en verano, un aguacero de tarde para oir trinar a los pájaros, una luna llena inmensa en el horizonte, una estrella pequeña que aún tiene luz, una nube que juega a las escondidas y como último regalo y para siempre: un sueño de estar despierta, aún dormida y poderla encontrar.