sábado, 24 de junio de 2017
Cuestiones de ratones
Ayer en la tarde Lucas, que tanto se parece a usted, y yo nos encontramos a este ratón temeroso entre un arbusto en una de sus ramas. Lucas ahuyentó al gato y yo sólo me acerqué cuidadosamente y tomé el ratón en mi mano. Lo cargué y lo dejé en un lugar donde me imaginé que el gato de la casa no podía llegar. El pequeño corazón del ratón palpitaba rápidamente y yo le miraba haciéndole entender que yo sólo quería ayudarle y salvarle de las garras del gato. Me he acordado entonces de su miedo a las ratones. De cómo unas monjas malvadas, que se encargaban de usted cuando era pequeña y vivía en un internado, le tiraban ratones a los pies para asustarle. Lograron tal vez sembrar el miedo por los ratones en usted pero no el odio ni el rencor. Madre, usted se volvió dulce a punta de durezas. Y hoy pienso que ese ratón vino para que usted y yo venciéramos su miedo juntas. Usted estaba ahí conmigo llevándolo a un lugar seguro, devolviéndole la vida y a la vez sanándola a usted de un miedo que la persiguió durante toda su vida. Madre, la quiero más por cada día que pasa y en mi corazón estará por siempre! Gracias por tanto amor y tanta dulzura, gracias por enseñarme a ver la importancia de las cosas cotidianas, casi invisibles. Nos vemos en la próxima flor de campo que me encuentre cuando salga a caminar. Nos vemos en los ojos de mi hijo o en el venado que se esconda en mi bosque al atardecer.
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Hermoso y nostálgico, cada entrada de este blog me hizo aguar los ojos y a medida que iba leyendo el nudo en la garganta iba creciendo y así mismo me hizo revivir momentos de la infancia como la mazamorra de maíz de la abuelita leo, ella amazando las mogollas integrales que más tarde nos comíamos ¡tan deliciosas!,las caminatas por el campo de Cachipay observando la naturaleza, entonces puedo sentir que esa humildad y ese amor aún vive en nosotros y vivirá por mucho tiempo...
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