sábado, 7 de agosto de 2010

La carta sigue

Va otro pedacito de la carta del amado a la amada:

Hace pocos días estuve leyendo tu poema preferido, A solas de Ismael Enrique Arciniegas. Parece ser que en su última frase se conjugara nuestro principio como "una sola sola sombra larga". Y nuestro final "y las aves se van cuando hace frío". Te acuerdas recién nos conocíamos y este fue tu primer regalo. Qué lindo, verdad? De alguna manera nuestro Creador quiso juntarnos y hacernos felices y así también quiso despedirnos como tú le pedías. En una manera apacible y tranquila, sin molestar a nadie ni que te molestaran. Amor, espero verte pronto, mientras tanto, con la bondad del Señor, síguenos ayudando desde ese plano superior a todos.

Leíto, me hace falta el dulce sabor de tu risa, la mirada serena de tu alma, la paz eterna de tu cuerpo, la sonrisa coqueta de tu espíritu, el fresco y perfumado aliento de tu adiós.

Hasta siempre,

Carlos

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