domingo, 5 de septiembre de 2010

Los regalos

Cuando se ama a alguien tanto como le amamos a usted es difícil describir, comparar e incluso hablar de ese amor que ilumina como luz pura de otoño en una mañana heladita. Aquí van mis regalos de tres años. De parte de Lucas van sus palabras y sus gestos describiendo como la abuelita lo cargaba cuando era un bebé. Para él usted doña Druci vive todavía en Colombia. El la visitará el año que viene... De mi Bruno va un número de baile para usted que tanto le gustaba bailar. De Mattias va una broma amable e ingeniosa de esas que tanto la hacían reir. Va también un abrazo de brazos muy largos para que usted se sienta pequeña y linda como la muñequita de su canción. Y de parte mía va un poema imaginario del muchacho del tren Zipaquireño. Va un mambo de esos que tanto le gustaban bailar. Van manojos de flores del campo, sencillas como a usted le gustaban. Va un sombrerito campesino, unos cachipayes, unos balúes, unas guatilas. De fruta le traigo una papayita de esas que huelen a flores. Unas limas dulces y unas pomarrosas. De dulce le traigo unos bocadillos de sidra (que son como los dulces turcos que se consiguen por aquí). Como seguramente usted se va a despertar muy de mañanita le voy a pedir al cielo de septiembre que esté muy despejado y que le regale una lluvia de estrellas en la madrugada. Después aparecerán las liebres y los venados que nunca pudimos ver. Más tarde nos iremos de paseo por el bosque a recoger montones de manzanitas (para hacer tortas deliciosas, para comer y para hacer agüitas). Por la tarde iremos de cine a ver algún clásico con alguno de esos galanes que a usted tanto le gustaba ver. Por la tarde nos vamos a comer alguna que otra golosina para endulzar el paladar (una panelita de leche, un bollo de maíz, una almojábana o un pan de maíz). De comida haremos juntas una ensalada de frutas mientras escuchamos la radio Javeriana con John Sanchez Botero. Pasaran algunas canciones de Silvio y un poco de jazz y la "Hora Pico" se irá veloz y nos sentaremos a comer y usted irá de ida y vuelta hasta la cocina hasta que yo la siente en mis rodillas y le diga que ahora no se puede ir más. Y después nos iremos a caminar por la noche estrelladita y llena de luna y usted no dejará de mirar las estrellas y de dar gracias por estar viva. Y yo iré al lado cogida de su mano arrugadita de tanto trabajar y no querré que se nos acabe el camino. De vuelta a casa usted mirará que todo esté en orden en la terraza, en la cocina, por toda la casa y nos sentaremos juntas en mi cuarto a hablar largo como amigas y a mí me parecerá que usted no tiene edad y al final cuando nos dé sueño nos dormiremos juntas y yo me sentiré tan amada por usted como desde siempre. Aquí va una risa preciosa de dos nenes que hacen que usted esté cada día de mi vida presente. Besos y abrazos infinitos y un vestidito nuevo de tres años tal y como usted lo quiera.

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